Lilia Rosario Lucrecia Spinelli de Chas Grosso

Miro detenidamente su rostro tratando de encontrar en el su escondida historia.
Su tez muy blanca, sus mejillas rosadas, sus ojos y sonrisa le dan un aspecto dulce, aniñado, inocente que no condice con lo poco que de ella se…
No pareciera el rostro de una mujer decidida, fuerte, creativa, capaz de hacer frente a los prejuicios de su época y largarse a la aventura del conocimiento, del arte y la política con una naturalidad y una decisión ¿de las mujeres de hoy?…
Tal vez sabía que el costo era el olvido… ¡Qué poco se sabe de ella! Casi ningún recuerdo ha quedado fuera de los corazones de los pocos familiares cercanos, que intentan reconstruir su recuerdo con cada pregunta que hago…

6 fotos, un libro de poesías, un cuaderno pentagramado con su pequeña letra, dibujada con lápiz negro, en cada nota de sus creaciones musicales, 5 partituras impresas en 1961, con sus temas registrados y a la venta…– ¿alguien los habrá interpretado alguna vez?…— y una joyita: uno de los informes de sus investigaciones arqueológicas. Solo eso tengo de ella en mis manos…
Tengo también algunas voces de dos de sus familiares, que intentan reconstruir la memoria de esos tiempos lejanos: Zazita y Roberto hacen el esfuerzo y colaboran con mi inquietud…
Dispersos por quien sabe que lugares, sus aportes donados a su ciudad, se encuentran ¿extraviados?
Su amado museo, el que fue construyendo pieza por pieza. Clasificando, etiquetando cuidadosamente cada objeto por ella  descubierto, para que los visitantes conocieran algo de su historia lejana, se perdió… así, simplemente se perdió…
Lilia Rosario Lucrecia Spinelli de Chas Grosso, poeta, compositora, pianista, arqueóloga, peronista, mujer,  inteligente… ha sido olvidada… Pero yo, hoy quiero rescatarla y nada mejor para hacerlo, por ahora, que recuperar sus palabras, algo de lo que queda de su trabajo, su imagen, su música y algunos recuerdos de su familia.
Sus padres fueron Felipe Spinelli, italiano quien se casa con Carmen González en San Pedro, provincia de Buenos Aires, tuvieron 7 hijos: Lila, Osvaldo, Eneas, Felipe, Ada Icinia (casada con
Santiago Ballejos, padres de Zazita, quien me cuenta esto) y Lilia Lucrecia Rosario (se casa con Julio Chass Grosso. No tienen hijos). Los Spinelli vivían en la calle Juan E. Martínez al 400 (Hoy círculo odontológico y otros edificios laterales).
Tenían varias propiedades, entre ellas la actual casa de los Cello, frente al río, camino al Club Bancario…
“Lilia Spinelli era una mujer muy inquieta, autodidacta, transgresora… Tocaba el piano y la guitarra de oído, componía música… Algunas veces estas músicas eran interpretadas por el profesor Pocho Vianna… Era embalsamadora y hacia unas hermosas piezas que formaban parte de su  Museo. Escritora de poesías, dejó dos libros: “Senderos y Gotas Rojas” y “Horas Eternas”. Pero la actividad que más la apasionaba era la investigación arqueológica… Participaba en política y era una vehemente militante peronista, partido al que defendía a muerte razón por la cual estuvo presa varias veces… “Hablaba italiano y tenía un grupo de baile folclórico” nos dice su sobrina Zazita Ballejos.

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Creó en su casa el Museo de Ciencias Naturales “Ava Roga”, Carmen González de Spinelli, en honor a su madre, quien muere muy joven de diabetes. El Museo es reconocido por Ley de la provincia N° 1425 de 28 de septiembre de 1949.1
“Tenía piezas muy interesantes y valiosas, sobre todo de piedras preciosas, traídas del Sur, de Esquel, lugar en donde hizo algunas excavaciones.
También existían piezas de cerámica enteras realizadas por aborígenes de la zona, huesos humanos y de animales. Collares y otros utensilios. Todo esto clasificado y en 8 vitrinas muy importantes, mandadas a hacer especialmente para su museo.
Cuando ella se sintió enferma, antes de morir, pidió que el Museo sea entregado a la Municipalidad, en donación, para que no se pierda!!… Todo, desde las vitrinas hasta la última pieza fueron entregadas al intendente Villarreal en grandes cajones o baúles que, lamentablemente fueron abandonados, primero en la Escuela del Sur…y otros en depósitos municipales… Perdiéndose todo, tanto las vitrinas como las piezas mas valiosas de la colección…” continua contándonos Zazita.
Y no hay mucho más que decir por ahora. Aun falta más búsqueda, mas trabajo de investigación, pero no quería dejar pasar este Día Internacional de la Mujer sin recordarla. Se lo merece… Tal vez comience a sentirse menos sola…

Publicado por Prof.Betty Andino

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